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IRON MAIDEN

«The Final Frontier»

(EMI)

Cuatro años se tomó esta vez la Doncella para la composición y grabación de su nuevo álbum de estudio. A estas alturas, con más de treinta años de carrera, y con el status de ser una de las más grandes bandas que ha dado el Heavy Metal, se podría esperar una fórmula repetitiva que al público le siga llegando de la misma manera, tal es el caso de Motorhead o AC/DC. Sin embargo, en cada disco, Maiden se las ha arreglado para añadir nuevos elementos a sus tradicionales estructuras, resultando favorables en muchas ocasiones y desfavorables en otras. «The Final Frontier» no es la excepción a la regla.
El álbum comienza con «Satellite 15… The Final Frontier», y lo hace de una manera totalmente inesperada, con una percusión tribal, fuerte y guitarras que destilan oscuridad. Bruce Dickinson comienza a cantar pasados los dos minutos, mientras la percusión descripta persiste, hasta que dos minutos más tarde, esta especie de intro llega a su fin para darle lugar a los elementos que un buen single de Maiden debe tener, con el sonido clásico de la banda, y un estribillo pegadizo ideal para corear en los shows.

El segundo track, «El Dorado», es un poco más oscuro, con aires progresivos, rescatando ese aspecto de sus dos discos predecesores. La épica «Mother Of Mercy» le sigue en el mismo plan, pero con riffs más potentes, y el bajo de Steve Harris llevando las riendas del asunto, mientras que a Dickinson se lo nota haciendo un esfuerzo mayor por alcanzar las notas más altas. «Coming Home» es una power-ballad que bien podría pertenecer a un álbum solista del vocalista, y el mismo aquí parece sentirse más cómodo. El sonido más tradicional de la banda regresa en la enérgica «The Alchemist», que perfectamente podría haber pertenecido a sus gloriosos discos de los ochenta, con unas melodías exquisitas, y la estructura típica de verso, estribillo, verso. De lo mejor del disco.
«Isle Of Avalon» de nueve minutos es otra de las más épicas, inicia con guitarras árabes, y va aumentando su intensidad a medida que van pasando los segundos, alternando secciones más accesibles con otras más progresivas y complejas, uno de esos temas en donde la Doncella asume nuevos desafíos.
«Starblind» va por el mismo sendero, con Dickinson recorriendo líneas vocales altas y bajas, secundado por un excelente trabajo de guitarras y la siempre constante base de Harris y Nicko McBrain. «The Talisman» es otra de las más largas del disco, el vocalista comienza narrando una historia mientras una guitarra acústica se escucha de fondo, hasta producirse un silencio y dar paso a la parte heavy.
«The Man Who Would Be The King», también de casi nueve minutos, y con los mismos tintes progresivos, contiene uno de los mejores momentos del disco en cuanto a la ejecución de guitarras por parte de Adrian Smith, Janick Gers y Dave Murray.
Para terminar, llega «When The Wild Wind Blows», cuya intro atmosférica crea suspenso, hasta transformarse en un medio tiempo donde Harris va marcando el paso, y nuevamente unos efectivos esquemas de guitarra, con algunas reminiscencias de sus álbumes previos, llegando al final de este viaje épico al que la banda nos introdujo.
«The Final Frontier», el decimoquinto trabajo de Maiden, no es de los mejores que hayan hecho, pero es un compendio de buenas canciones, algunas instantáneamente gancheras, otras más difíciles de digerir, aunque todas poseen el sello de calidad que la banda siempre sabe brindar. Up the Irons!
Para más info: www.ironmaiden.com

Jorge Patacas.

 

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