Reviews de CD’s: PARADISE LOST – «Tragic Idol»

PARADISE LOST

«Tragic Idol»

(Century Media)

La discografía de Paradise Lost es de las más enigmáticas que puedan encontrarse en el metal, con cambios de estilo tan radicales que hacen difícil establecer si responden al riesgo creativo, al oportunismo o a compromisos contractuales. Reivindicada por sus defensores alegando que nunca se repitieron y siempre buscaron sorprender, acusada por sus críticos de ablandarse hasta lo intolerable, la banda produjo en la primera mitad de los 90’s discos emblemáticos para la definición del doom y el gothic metal -“Gothic” (1991), “Shades Of God” (1992) e “Icon” (1993)-, para embarcarse desde la segunda mitad de la década y hasta la actualidad en un complicado periplo que a través de varios discos los llevaría a incorporar polémicas influencias del rock alternativo, el pop y el synthpop.
El pasado 26 de abril lanzaron “Tragic Idol”, su decimotercer disco de estudio. Al igual que “Symbol Of Life” (2002), “Paradise Lost” (2005) e “In Requiem” (2007), fue grabado en los estudios Chapel de Inglaterra (frecuentados entre otros por My Dying Bride, Cathedral y Napalm Death), conteniendo diez temas que se amplían a doce en la edición limitada. La composición como es habitual corrió a cuenta del vocalista Nick Holmes y el guitarrista Gregor Mackintosh, que continúa trabajando con guitarras de siete cuerdas. La producción estuvo a cargo del joven y prolífico Jens Bogren, conocido por sus trabajos con Katatonia, Opeth y Soilwork, entre otros, que repite por segundo disco consecutivo luego de “Faith Divides Us-Death Unites Us”, del 2009. La banda mantiene su formación original, excepto por el estelar ingreso del baterista Adrian Erlandsson (ex At the Gates y Cradle of Filth, entre otros), de muy buen trabajo en la grabación.

El disco se abre con “Solitary One”, una pieza de ritmo lento con un tratamiento de guitarras bastante destacado y un sutil ritmo de teclados. No es de los puntos más altos del disco, por lo que llama algo la atención su inclusión como pista de apertura. Prosigue con “Crucify”, algo más agresivo y cercano a las influencias del sludge metal que la banda ya ha explorado en discos anteriores. “Fear Of Impending Hell” es el tema más extenso del disco (5:24), un tratamiento melancólico y ambiental, de estribillo pegadizo y acompasado por los efectos wah-wah siempre frecuentes en Mackintosh. Sigue el destacado “Honesty In Death”, un ataque de riffs potentes con predominio de voz distorsionada, y algunos arreglos de guitarra que no desentonarían en “Icon”. El track 5 es “Theories From Another World”, un corte de choque con muchos efectos de voz sumados a una base de doble bombo sostenido nada frecuente en la banda. “In This We Dwell”, es uno de los temas más interesantes de la lista, combinando de forma muy efectiva una cabalgata al estilo clásico con arreglos de guitarra más protagónicos y variados que en otros temas del disco.
Los decibeles bajan un poco con “To The Darkness”, con un enfoque de guitarras más bien simple que recuerda los coqueteos alternativos de “Believe In Nothing” (2001), y un ensamble algo vacilante entre las partes lentas y las más pesadas. Le sigue “Tragic Idol”, donde vuelve a destacar la alternancia entre las voces limpias y los efectos, apelando a un recurso más que frecuente en la banda, que consiste en intercalar diferentes arreglos de la guitarra líder tanto en las estrofas -en simultáneo con la voz- como entre una estrofa y otra. El track nueve es “Worth Fighting For”, de los más ambientales del disco y con cierto lucimiento de Erlandsson. Cierra la lista “The Glorious End”, una pieza melódica, lenta y oscura, con poca distorsión de guitarras y en la que la intensidad rítmica queda casi del todo librada a los golpes de batería. La edición limitada contiene dos bonus tracks: “Ending Through Changes”, un tema con una base de bajo muy marcada y fondo de teclados, que no logra sorprender luego de haber escuchado el resto del disco, y un cover de “Never Take Me Alive”, viejo hit (1987) de los británicos Spear Of Destiny, que combina momentos de apego a la versión original con toques de arreglos pesados.
La frustración, el pecado, los sueños irrealizados, la angustia, el infierno -figurado o literal-, la muerte y la fe siguen siendo las temáticas predominantes de las letras, que recurren bastante a la primera persona como recurso para reafirmar el tono existencial e intimista de la lírica de Holmes. Mantienen asimismo un tono críptico y sugerente, buscando más la insinuación de una idea o una vivencia que el despliegue de un enfoque conceptual. Gregor Mackintosh afirmó que el “Tragic Idol” es un disco más melódico que su antecesor, aunque sin perder el elemento pesado. Más allá de esta caracterización, que es bastante aceptable al menos en su primera parte, el disco en general continúa la línea de temas distorsionados y cadenciosos de “Faith Divides Us…”, consolidando un alejamiento de los sintetizadores y los experimentos pop que al momento parece definitivo. Puede decirse en suma que se trata de un disco sin desbordes pero correcto, por lo que para quienes han logrado seguir a Paradise Lost a través de sus intrincados cambios de estilo, “Tragic Idol” seguramente no defraudará. Por el contrario, para los que evalúan los lanzamientos nuevos en comparación con los discos clásicos, el balance seguramente no será positivo.

Pablo Melogno.

 

Ver el video de «Honesty In Death»:

 

Entradas relacionadas

Deja tu comentario

Blue Captcha Image

*