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WACKEN OPEN AIR 2019 (Wacken, Alemania)

Miércoles 31 de Julio al Sábado 3 de Agosto de 2019

por Jorge Patacas y Esteban Laborde

 

Las experiencias en un festival como el Wacken Open Air terminan siendo un recuerdo imborrable en la memoria, y siempre dan ganas de volver en caso de tener la oportunidad de hacerlo. Esta ocasión era muy especial, ya que si bien el lineup no era tan diferente a lo que el festival nos tiene acostumbrados, se trataba nada más ni nada menos que del trigésimo aniversario. Luego de tantos años en el rubro, la organización ya tiene una estructura de trabajo bien aceitada, contando con un equipo de producción muy profesional que trabaja todo el año para garantizar que la siguiente edición sea tan o más exitosa que la anterior. Bien sabido es que Wacken no se trata solamente de los shows en vivo, sino de toda la experiencia que incluye desde campeonatos de fútbol hasta un área medieval como es el Wackinger Village, además del enriquecedor intercambio cultural que implica conocer gente de todos los continentes. Para este año, introdujeron novedades como el Metal Market, literalmente un supermercado dentro del predio del festival para que el público pueda comprar todo lo que necesita durante su estadía, además de una nueva área llamada Gaming Village, presentada por Matt Heafy (vocalista y guitarrista de Trivium), la cual, como su nombre indica, está dedicada a gamers, expandiendo así las actividades que forman parte de este mega evento.
Todo comenzó el día Miércoles 31 de Julio, donde como cada año, permaneció cerrada el área donde se encuentran los escenarios principales, ya que no se realiza ninguna actividad allí hasta el día siguiente. Por lo tanto, los shows en vivo de este primer día son llevados a cabo en los otros escenarios, entre los que se destacan el Headbangers y el W.E.T. Stage, ambos ubicados dentro de la carpa denominada Bullhead City Circus, y un nuevo escenario llamado History Stage, compuesto por partes de lo que fue el escenario principal en las primeras ediciones del festival. Este último fue utilizado para el concurso Wacken Metal Battle, en el cual bandas de treinta países tienen la oportunidad de presentarse luego de haber ganado la misma instancia a nivel local en sus respectivos lugares de origen.
En este 2019 claramente fue mayor la cantidad de público presente durante el primer día del festival, por lo que muchos no pudieron ingresar a las carpas para ver shows como el de los legendarios The Damned o Sisters of Mercy debido a que su capacidad estaba colmada. Afortunadamente, esto no volvió a suceder durante el resto del festival una vez que fue habilitado el ingreso al área principal en el segundo día, ya que de esta manera la multitud se distribuye a lo largo y ancho de todo el predio.

Shows:

Si hay una banda que nunca falla en vivo es Testament. Los legendarios thrashers de la Bay Area tienen bien claro cómo hacer mover al público, y es que es imposible no reaccionar a clásicos como «Practice What You Preach», «Disciples of the Watch», «Over the Wall», «Into the Pit» y temas más recientes en su discografía como «The Pale King» o «More Than Meets the Eye». Con una formación impecable compuesta por el eterno Chuck Billy en voz, Alex Skolnick y Eric Peterson en guitarras, Steve DiGiorgio en bajo y el monstruo de Gene Hoglan en batería, su performance fue arrolladora, tal como era de esperar.

Poco rato después, cuando eran las 18:15 hs., el video con la ruleta avisaba en las pantallas que la próxima banda en subir al escenario sería HammerFall. Apenas unos minutos pasaron cuando nos sorprendieron con el estreno del video “Dominion”, el cual le da nombre a su nuevo trabajo de estudio que el 16 de Agosto de este año fue lanzado al mercado.
Empezaron fuerte con “Legion”, seguida de “Hammer High”, “Renegade” y “Riders of the Storm”, logrando que el público coree cada uno de sus clásicos sin dejar de lado el crowdsurfing desde el primer tema.
A medida que fue transcurriendo el show se notó una mayor asistencia debido a que al ser el escenario del medio dentro del Infield, era el único con un show en ese momento y obviamente por la trayectoria que tiene la banda. A continuación siguieron con “Blood Bound”, “Any Means Necessary”, “Hector’s Hymn” y “One Against the World” a pura pirotecnia, humo y luces.
Para cuando estaba por empezar “Last Man Standing” en el costado derecho mirando hacia al escenario, a pocos metros de la valla, un joven haciendo crowdsurfing tuvo una caída bastante grave, la cual asustó a más de uno, abriéndose el campo en dos por varios minutos para permitir que los médicos de emergencia lo asistieran. Recién sobre el final del tema se lo llevaron en la camilla en estado consciente logrando la ovación y el apoyo de los espectadores.
Para “Let the Hammer Fall”, Oscar Dronjak volvió a usar su guitarra en forma de martillo.
Ya sobre el final invitaron al trío de cuerdas “Hammerfolk” para interpretar un instrumental, seguido del opening de la serie Game of Thrones, la cual fue muy coreada y festejada, dejando para terminar “(We Make) Sweden Rock” también de su nuevo álbum “Dominion”.
Anunciando la retirada y por si aún no había alcanzado con la semejante fiesta que brindaron los suecos, empezó a sonar el riff de “Hearts on Fire” y en cuestión de segundos se vino abajo el Harder Stage, interactuando con el público entre las estrofas como queriendo alargar la estadía y terminando con una energía muy alta se despidieron agradeciendo a la gente y a la producción, dando por terminada su participación en el festival.

Los australianos Airbourne por su parte, armaron una verdadera fiesta en el Faster Stage, como nos tienen acostumbrados. No hay dudas que un escenario grande en un festival abierto de verano es simplemente perfecto para ellos. A base de riffs hard rockeros y estribillos super gancheros, se metieron a la multitud en el bolsillo, mientras las cervezas volaban por todos lados. «Ready to Rock», «Breakin’ Out of Hell», el nuevo tema «Heartbreaker» y el coreadísimo himno «Runnin’ Wild» fueron parte de un setlist formidable.
Más tarde sería el turno de Sabaton, quienes hace rato cuentan con una gran legión de fans en todo el mundo, pero principalmente en territorio europeo. Celebrando su vigésimo aniversario, la banda prometía un show realmente especial y cumplió. No solo tocaron temas de toda su discografía, sino que también invitaron miembros antiguos y contaron con la participación especial de la cellista Tina Guo. Por otra parte, tuvieron la oportunidad de tocar en los dos escenarios principales al mismo tiempo, tal como había hecho Savatage con Trans-Siberian Orchestra cuatro años antes. Eso demuestra qué tan lejos han llegado los suecos en estos veinte años de existencia con sus canciones de contenido histórico-bélico.
Mientras tanto, en el History Stage, se presentaban los uruguayos de Ritual de Nacimiento, como parte del concurso Wacken Metal Battle, y la primera sorpresa fue ver una carpa llena a pesar de estar tocando Sabaton y Dark Funeral al mismo tiempo en otros escenarios, lo cual eran muy buenas noticias para los de Paysandú. Con la bandera de su departamento colocada delante de la batería, el quinteto salió a escena dando su 100 % tanto en la interpretación de sus temas como en la actitud, obteniendo una muy buena respuesta del público presente, entre los que había varios uruguayos, claro está, pero mayoritariamente de otras nacionalidades. Su repertorio estuvo compuesto por «Resistencia», «En La Tempestad», «Pensamientos Ocultos», «Sin Esperanza», «Aniquilación», «Discordia» y «Pueblo en Llamas», quedando finalmente en el puesto No. 15 de 30 bandas participantes, lo cual significa la mejor puntuación para una banda uruguaya en este certamen hasta el momento. La banda ganadora resultó ser Varang Nord (Latvia), seguida por Archaic (Hungría), Drunken Buddha (España), Chumatskyi Shlyah (Ucrania) y Vane (Polonia), en ese orden, cada una de las cuales recibió un premio.

El cierre de la jornada estuvo a cargo del legendario Tom Gabriel Fischer con su banda Triumph of Death haciendo temas de Hellhammer, banda de culto si las hay. El ver en vivo temas de sus primeros demos en cassette o el EP «Apocalyptic Raids», no es algo que se de todos los días, por lo que había que estar presente y no defraudaron. A pesar de ya ser tarde después de una larga jornada, el público se mantuvo de pie y disfrutó de los riffs densos y pesados de la banda que fuera antesala de la aún más influyente Celtic Frost.

Al mediodía del tercer día, Eluveitie se presentó en el Faster Stage. Los suizos han cambiado su formación unas cuantas veces estos últimos años siendo el vocalista Chrigel Glanzmann el único miembro original en la actualidad. Sin embargo, la esencia de su sonido Folk no ha cambiado y esto lo demuestran en su más reciente lanzamiento «Ategnatos», en el cual centraron su repertorio, tocando seis temas del mismo. También sonó el clásico «The Call of the Mountains» con su estribillo ganchero, actualmente con Fabienne Erni encargándose de las voces femeninas, lo cual hizo mover al público, aunque lamentablemente no llegamos a disfrutar de himnos como «Inis Mona» debido a que su actuación fue interrumpida abruptamente por la alerta de tormenta eléctrica que se produjo a esa hora y que obligó a evacuar los escenarios y suspender el festival por dos horas. Debido a esto, algunos shows como el de Tribulation y Evergrey tuvieron que ser cancelados, y otros como el de Cradle of Filth fueron cambiados de horario y escenario.

Al reanudarse la actividad, el público que en gran parte se había volcado a las calles del pueblo durante la alerta, regresaba al predio, y en nuestro caso nos dirigimos hacia el Louder Stage donde recién había comenzado la presentación de los norteamericanos Life of Agony. Su disco debut «River Runs Red» es una obra maestra de los 90’s, con solo mencionar clásicos como «This Time», «Through and Through», «Underground» o el tema que da nombre al disco, a uno se le eriza la piel, pero luego vinieron más álbumes destacándose «Soul Searching Sun» (1997) que contiene otro tema que se convirtió en clásico, «Weeds», y luego de separaciones y reuniones, editaron su nuevo material titulado «A Place Where There’s No More Pain». Y todo esto fue parte de su setlist esa tarde en Wacken, donde quedó demostrado que más allá del paso de los años y el silencio discográfico de más de una década, siguen conservando sus fans, y esto es definitivamente una buena noticia para los neoyorquinos. Actualmente preparan su nuevo trabajo, así que estaremos atentos.
Otra banda muy esperada en esta edición del Wacken Open Air era Body Count, maestros en lo que tiene que ver con unir el Rap con el Thrash Metal, el Hardcore y el Crossover. Liderados por Ice-T, quien ya tiene 61 años (!), siguen en pie firmes con letras que abordan distintos problemas sociales, desde la brutalidad policial hasta el abuso de drogas. El comienzo, sin embargo, fue con el cover de «Ace of Spades» de Motorhead como para poner a la multitud en ambiente festivo, y luego sí dar rienda suelta a temas propios, desde algunos pertenecientes a su sexto y último álbum de estudio «Bloodlust» (2017) hasta sus clásicos más recordados como «Body Count», «There Goes the Neighborhood» y el controversial «Cop Killer». Entre tema y tema, Ice-T se dirigía a la audiencia con mensajes relacionados a las distintas problemáticas de las que tratan sus letras y previo a tocar «Talk Shit, Get Shot», preguntó por la persona más joven allí presente, a lo que su hijo Little Ice, quien forma parte de la banda desde 2016, visualizó a un niño que estaba casualmente ubicado al lado de la valla a unos pasos de quien escribe. Con la distancia que separa al público del escenario, el rapero lo confundió con una niña y luego se disculpó cuando la madre a los gritos aclaraba que era un varón.

Más allá del percance, Ice-T siguió con su mensaje y le dijo que si algún día sufría bullying, les dedicara la canción a los agresores. El público enloqueció mientras la banda descargaba su furia, y prácticamente cada uno de los crowdsurfers le chocaba los cinco al niño una vez que emprendían su regreso a la audiencia. Además, luego recibió una remera oficial de la banda, por lo que si para las 75.000 almas este festival es toda una experiencia, ese niño no olvidará jamás ese momento. Otro punto alto fue el cover de «Disorder» de The Exploited, originalmente grabado por Slayer junto a Ice-T para la banda sonora de «Judgement Night», y el clásico «Institutionalized» de Suicidal Tendencies.
En lo personal, ya había visto a Anthrax en el muy embarrado Wacken Open Air 2013. Esta vez no había barro, pero la intensidad y la euforia del público fue mucho mayor de principio a fin. La cantidad de gente haciendo crowdsurfing en este show podría pelear un puesto entre los record guinness, era realmente uno tras otro dirigiéndose al escenario pasando de mano en mano. Esta reacción es claramente entendible si tenemos en cuenta que la banda estaba enchufadísima tocando un clásico tras otro casi sin respiro, con Scott Ian y Frank Bello continuamente arengando a la audiencia, y un Joey Belladonna que mantiene su voz y actitud como desde hace 30 años. No hace falta más que ver el setlist: «Caught in a Mosh», «Got the Time», «Madhouse», «I Am The Law», «Now It’s Dark», «In The End», «A.I.R.», «Antisocial» e «Indians», una masacre asegurada! Hay Anthrax para rato!
Como habíamos mencionado más arriba, Cradle of Filth fue una de las bandas afectadas por la alerta de tormenta eléctrica, y por lo tanto, debieron tocar más tarde siendo trasladados desde uno de los escenarios principales a uno de los ubicados dentro de la carpa, precisamente el W.E.T. Stage, por lo cual no contaron con la puesta en escena que tuvieron, por ejemplo, en su presentación de 2015 en el mismo festival. Eso no hizo que decreciera en absoluto la calidad del show, en el cual de la mano de su líder Dani Filth nos transportaron por las distintas etapas de la banda, desde «Summer Dying Fast» de su primer trabajo «The Principle of Evil Made Flesh» (1994) hasta «Heartbreak and Seance» de su más reciente «Cryptoriana: The Seductiveness of Decay» (2017), pasando por clásicos como «Malice Through The Looking Glass», «Nymphetamine» y el cierre con «Her Ghost in the Fog», con una gran respuesta de parte del público.

Otra de las bandas más importantes en este Wacken 2019 era Slayer, quienes están realizando su última gira mundial. En lo personal, esta era mi tercera oportunidad de verlos en la misma gira, y la emoción era la misma que quien los estaba viendo por primera vez. Es que eso es lo que generan los maestros del Thrash, son contadas las bandas que generan estos sentimientos, y cada vez que se nos presenta una chance de ver en vivo todos esos temas que nos han acompañado prácticamente toda nuestra vida, lo disfrutamos como si fuera la última, que en esta ocasión literalmente lo sería. Apenas se vio el logo de Slayer reflejado en el telón del escenario, la ovación se hizo sentir, y «Repentless» comenzó a sonar como un primer anuncio de lo que se venía. El setlist fue muy similar al presentado un mes antes en el festival Tons of Rock en Oslo, con el agregado de dos temas del «Seasons in the Abyss» (1990) como «Temptation» y «Born of Fire», y no hubo lugar para ningún tema del «Divine Intervention» (1994) como sí había ocurrido en su presentación en tierras noruegas a fines del 2018 tocando «Dittohead» en aquella ocasión. De cualquier manera, el set estuvo cargado de clásicos que llevaron al headbanging, crowdsurfing y circle pits, y no es para menos si estamos hablando de temazos como «Mandatory Suicide», «Chemical Warfare», «Seasons in the Abyss», «Hell Awaits», «South of Heaven», «Raining Blood», «Black Magic», «Dead Skin Mask» y esa descarga de brutalidad llamada «Angel of Death» con la cual cerraron su presentación. El bajista y vocalista Tom Araya como acostumbra a hacer en esta gira, se quedó una vez más un largo rato observando a la audiencia que no paraba de corear el nombre de la banda, teniendo nuevamente esas sensaciones encontradas de haber vivido un momento inolvidable, pero al mismo tiempo sabiendo que no se volverá a repetir. Una vez más, muchas gracias por todo Slayer!
Si hacen falta muestras para asegurar que el concurso del Wacken Metal Battle puede ayudar a las bandas a alcanzar el siguiente nivel, una muestra clara es Battle Beast, quienes fueron una de las primeras bandas en presentarse en el último día de festival. Los finlandeses ganaron el certamen en el 2010, y hoy, nueve años despues cuentan con cinco discos en su haber, todos editados por Nuclear Blast, hacen giras como cabezas de cartel, hace rato que tocan en festivales europeos y en esta edición del Wacken se aseguraron un lugar en el Faster Stage, uno de los escenarios principales.
Contando con una gran vocalista como Noora Louhimo, los de Helsinki hicieron gala de su Heavy Metal con claros tintes ochentosos y estribillos contagiosos, ante una considerable cantidad de fans que cantó y saltó con cada uno de los temas que se iban sucediendo.
Para quien aún no los conoce, Avatar es una banda proveniente de Suecia formada en 2001 con siete discos de estudio, un EP y un disco en vivo.

Con un estilo muy personal que resulta bastante difícil de catalogar, ya que viajan del Groove hacia el Death Melódico en sus trabajos más antiguos pasando al Metalcore con tintes de Nu Metal y Avant-garde en lo más reciente, manteniendo una temática visual circense, en especial el vocalista Johannes Eckerström, que se viste como arlequín desde el 2012 aproximadamente.
Para los que llegamos temprano a esperar a la banda ya nos fuimos sorprendiendo con una escenografía distinta para lo que uno acostumbra a ver, por detrás de la batería se encontraba el logo de la banda en 3D cubierto de luces tal como si fuera una marquesina que más tarde se alternarían al ritmo de cada canción y el telón de fondo un escudo que representa a Avatar Country con los colores amarillo y rojo con una especie de hurón sosteniéndolo.
Su show estaba pactado para las 20:30 hs., pero recién diez minutos después apareció el guitarrista Jonas Jarlsby haciendo la ceremonia que representa en el último disco, con “Glory to our King” sonando de fondo, como el Rey de Avatar Country dando inicio a lo que sería su show.
Empezaron con “Statue of the King” seguida de “Let it Burn”, “King’s Harvest” y “Paint Me Red”, interactuando con el público entre los temas y logrando un clima intenso en lo que se refiere a agite.
En varias ocasiones se lo vio a Eckerström bromear con que era una lástima tocar en un escenario chico, pero que ya llegaría ese momento y a su vez agradecieron a la organización del festival ya que estaban muy contentos de poder tocar ahí nuevamente.
Su set estuvo lleno de éxitos recorriendo más que nada el “Black Waltz” de 2012 y el “Hail the Apocalypse” de 2014, mechando algún tema del “Feathers & Flesh” del 2016 y alguno más del “Avatar Country” del 2018.
Los temas elegidos fueron “Tsar Bomba”, “Bloody Angel”, “The Eagle Has Landed”, “Get in Line”, “Puppet Show” y fueron liquidando con “Smells Like a Freakshow”, “The King Welcomes You to Avatar Country” y “Hail the Apocalypse” llegando al punto más alto de su presentación, con una audiencia muy encendida que no paró de cantar, saltar y disfrutar de una de las mejores bandas que han salido en estos últimos tiempos y que seguramente sigan creciendo.

Luego de cuatro años, los suecos Deathstars volvieron a los escenarios y era una ocasión ideal para verlos en vivo ya entrada la madrugada en el Headbangers Stage. Con su tradicional imagen cercana al gótico y su estilo de metal industrial, volvieron a demostrar que saben cómo dar un buen show tanto en lo que tiene que ver con la ejecución de los temas como en lo visual, despachándose con unos cuantos favoritos de los fans como «Night Electric Night», «Metal», «Death Dies Hard» y el cierre con «Cyanide» y la coreada «Blitzkrieg».
La clara demostración de los tiempos digitales en los que vivimos es la participación de Frog Leap en el festival de metal más importante del mundo. El talentoso líder de la banda es el noruego Leo Moracchioli, quien es multiinstrumentista y se hizo extremadamente popular a través de su canal de YouTube en el que, desde su propio estudio, graba versiones metaleras de temas populares de distintos géneros y épocas, haciéndose cargo de las voces y de todos los instrumentos, lo cual lo ha llevado a tener más de tres millones de seguidores. La expectativa por ver sus versiones con una banda en vivo eran altas, y esto quedó claro al ver que la misma carpa donde había tocado Hellhammer prácticamente a la misma hora un par de días antes para un público que ocupaba la mitad de su capacidad, ahora estaba totalmente colmada. El resultado fue un show impecable con una banda acorde al nivel esperado, y sobre todo, mucho humor y gente pasándola bien con versiones pesadas de temas tan dispares como la banda sonora de Ghostbusters, «Africa» de Toto, «Party Rock Anthem» de LMFAO, «Zombie» de The Cranberries, «Hello» de Adele y «A New Level» de Pantera, estas dos últimas una detrás de la otra.

De esta manera concluyó la 30a. edición del Wacken Open Air, festival que no solo conserva el status de ser el más importante del mundo en lo que tiene que ver con el metal, sino que además se convirtió en el primer festival en llegar a treinta ediciones consecutivas. Teniendo en cuenta que comenzó como un festival local muy pequeño organizado por dos amigos, queda más que demostrado que han tomado decisiones correctas en los momentos correctos, trabajando con seriedad y profesionalismo año a año, hasta convertirse en lo que es hoy en día, un evento que reúne a más de 80.000 personas de todas partes del mundo para disfrutar de una experiencia inolvidable. Felicitaciones Wacken y por otros treinta!

 

EXTRA: DESDE EL STREAMING:
por Ruben Melo

Como sucede en la mayoría de los grandes festivales, varias bandas se presentan al mismo tiempo en distintos escenarios, por lo que lógicamente es imposible presenciar cada uno de los shows, incluso teniendo dos integrantes del staff dentro del predio. Afortunadamente, algunos de los shows del Wacken Open Air fueron transmitidos en directo por streaming una vez más, y Ruben Melo estuvo atento a ello. Estos son sus comentarios al respecto.

Demons & Wizards:

Demons & Wizards con el paso de los años se ha convertido en una verdadera y exquisita rareza del Power Metal. La banda, concebida como un side-project del vocalista de Blind Guardian, Hansi Kürsch, y el
guitarrista de Iced Earth, Jon Schaffer, ha sabido hacerse desear por sus seguidores. Si bien ambas bandas han sido muy prolíficas, ya que por separado tienen en su haber 24 álbumes de estudio en total, además de permanecer activos desde la segunda mitad de la década del 80 hasta la fecha, no han dedicado mucho tiempo a este proyecto germano-americano. Solo han creado dos discos de estudio y en cuanto al presentarse en vivo, si la memoria no me falla, no lo hacían desde comienzos de la década pasada, más precisamente desde Wâldrock 2000, en lo que fue la gira de su disco debut de 1999. De ahí en más solo un álbum de estudio en 2005, el «Touched By The Crimson King», una especie de creación conceptual, en parte basado en la saga literaria de Stephen King, The Dark Tower.
Está demás aclarar lo memorable y especial que fue esta presentación en la edición 30 de Wacken, en medio de su primer gira en casi dos décadas.
La presentación fue harto generosa: 17 temas, 8 del disco debut, 5 del segundo y 4 covers de sus bandas principales. Una correctísima mixtura para dejar bien claro de donde vienen y que es lo que han hecho en común.
En el balance general queda algo muy en evidencia: es una pena que estos dos gigantes del Power no hayan hecho más cosas juntos. De Jon no es un descubrimiento lo buen guitarrista y compositor que es, pero con Hansi cada vez que lo escucho, se me repite la misma impresión: más allá de su timbre único e inimitable, la textura y el rango vocal que posee parecen hechos a la medida del género que transita. Es Power en su más pura esencia, es épico y tiene la cualidad de transportarte a los mundos que sus letras describen. Los años no lo han afectado y su voz está intacta.
Una escenografía muy correcta y efectiva (una marca registrada en estos mega festivales, donde la producción es excelente), la cual, como complemento ineludible, presentó un coro que en todo momento dio la talla requerida, imprescindible para los arreglos vocales de los temas. No hay nada como el directo, nada de fríos samplers, ciertamente necesarios y lógicos en ocasiones y ciertos géneros, pero no aquí.
Dada la escasa discografía de la banda, resulta difícil encontrar algún tema que no sea prácticamente, a la fuerza, un clásico. Un auténtico viaje auditivo a otros mundos, un viaje en el cual si me exigieran colocar un tema por encima de los demás, elegiría el acústico «Wicked Witch», una auténtica joyita.

Within Temptation:

Qué se puede decir o criticar sobre una banda de este calibre? Nada, absolutamente nada.
Cuando tras 23 años de carrera, 7 álbumes de estudio y una formación muy estable a partir del 2001, una banda llega a los niveles de Within Temptation solo se pueden tomar dos opciones: ser fan incondicional o sencillamente no decir nada, pues no dejan lugar a críticas o dudas.
Que han transitado del Symphonic Metal al Alternative Rock, cierto. Que le han hecho guiños hasta al Pop, cierto… pero jamás perdieron su calidad y su sello propio.
Desde el entrañable «Mother Earth» del 2000, pasando por el conceptual y experimental «The Unforgiving» de 2011 (que fue lanzado junto a una serie de comics y cortometrajes) hasta esta joyita del presente año nombrada emblemáticamente «Resist», la banda solo ha evolucionado y afirmado su calidad. Desde la magnética y dulcemente potente Sharon del Adel en vocales, la solidez de Jeroen y Robert en bajo y guitarra respectivamente (los tres miembros fundadores) hasta el resto de la banda ensamblada a la perfección, fue un auténtico placer auditivo y visual el show que presentaron.
Una escenografía sencilla pero sumamente atractiva, que se acopló con exactitud al espectáculo que abrieron con dos bombazos del nuevo álbum: «Raise Your Banner» y «The Reckoning».
De ahí en más, a través de los siguientes diez temas, nos llevaron y trajeron del pasado al presente, incluida una exquisita versión acústica de «Ice Queen» y la infaltable «Mother Earth» para cerrar lo que fue un show memorable.
Sí, es cierto que faltaron temas («Angels», «The Howling», «Stairway to the Skies») pero es literalmente imposible en una hora cumplir con todos los gustos cuando lo que tenemos delante de nosotros es una banda que no se caracteriza precisamente por hacer temas de relleno en sus discos. De hecho fue un setlist excelentemente balanceado, en el cual solo dejaron fuera su primer álbum, el icónico «Enter», pero fue algo compensado con creces por la calidad técnica y visual de la banda y los temas elegidos.
Quizá haya sido una eternidad para nosotros esperar cinco años por el nuevo disco, pero valió la pena. La banda está intacta y tienen, para alegría de sus fans, un largo camino por delante.

 

 

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