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CLITEATER

“Scream Bloody Clit”

(War Anthem Records)

Con “Scream Bloody Clit”, nos encontramos ante el tercer disco del grupo, un CD que mantiene la regularidad de los lanzamientos, y que desde el 2003 sigue la costumbre de rendir homenaje al nombre de la agrupación en cada título de sus producciones.
”Scream Bloody Clit” tiene un muy buen comienzo con “Nathan Gale (Rot In Hell)”, una canción de arranque poderoso en la guitarra rítmica, y que marca el sonido clásico del Goregrind, manteniendo bases densas que juegan con notas cromáticas, y el destaque de la batería es notable hacia el final del tema.
Luego tenemos a “M.I.L.F. Hunter”, una canción con más variaciones de lo que acostumbra Cliteater, en algunos momentos las guitarras parecen Death Metal por el uso moderado del Mutting, lo que ocasiona que el grupo no sea tan extremo como nos tiene acostumbrados, salvo en unos segundos después del minuto y medio, donde el sonido es Brutal Death.
La tercer canción (“Desolate”) es una buena representación de lo que fuera el Goregrind en los comienzos del año 2000, la voz complementa los tiempos de los demás instrumentos, y si dejáramos de lado la base que aburre un poco, en “Desolate” tendríamos pasajes que logran continuar con el particular sonido de Cliteater de los discos “Eat Clit Or Die” (2005) y “Clit ‘Em All” (2003).

El cuarto tema (“Mummified On Formaldehyde”) no aporta mucho en cuanto a las tres primeras pistas, lo único destacable es la segunda guitarra que sin caer en la falta de creatividad, nos recuerda al tema “Sperminator” (el cover de Gut) que aparece en el disco “Clit ‘Em All”, y que si alguien intenta tocarlo, verán que no es nada fácil.
Llegando a la quinta canción (“Impulse To Destruct”) se nos va aquella ilusión que nos venían prometiendo los primeros cuatro temas, el sonido comienza a reiterar lo que ya escuchamos anteriormente, con acordes más distantes que tratan de innovar creando otro tipo de climas, y este recurso no hace más que alargar las canciones y atentar contra la característica del subgénero: “temas cortos y al palo”.
En la canción número seis (“1001 Nights In Perversia”) hay bastante tecnicidad en las guitarras, que no queda nada mal con el riff principal y justamente, es el que utilizan para cerrar de golpe la canción. Antes de que culmine, podemos escuchar a la batería haciendo explotar la doble masa y los platillos. Ya era hora, porque el bombo no estaba sonando de la manera que tanto apreciamos en ellos, y por este motivo, al contrario que el caso anterior, “1001 Nights In Perversia” debería ser un poco más extensa para que luzcan esta cualidad que tan bien les queda.
Cuando escuchamos el séptimo tema (“Porn Of The Dead”) es cuando podemos confirmar que este disco fue más trabajado y no tan improvisado como los anteriores (depende del criterio de cada uno para decidir si esto fue bueno o malo) debido a que en casi dos minutos de duración, tenemos más Thrash del que espera cualquier fan del Gore desprolijo y desafinado.
Lo extraño es que nuevamente, la batería vuelve a las corcheas y semicorcheas Goregrind. Por lo tanto, llegando a la mitad de “Scream Bloody Clit”, se nos hace imposible definir el estilo de este CD, porque si bien puede haber variedad en los tiempos y sonidos, acá tenemos diversidad en los géneros que abarcan.
La octava canción se lleva todo el crédito con lo gracioso del título: “Bruce-Dick-In-Son” (sepa disculpar algún fan de Maiden o del Heavy Metal que pueda enojarse con el nombre, pero estamos hablando de un disco Gore en cuanto a la temática, y eso ya lo dice todo).
Musicalmente, no aporta nada distinto a lo que ya hemos escuchado, y si “Bruce-Dick-In-Son no tuviese armónicos, hablaríamos de un tema que perfectamente puede ser la segunda parte del Pornogrind “Whores’ Desire” del “Eat Clit Or Die”.
Luego viene “Your Mouth, My Seed”, la canción es bastante “Thrashosa”, particularmente los golpes de la batería y unos simulacros de escalas que quedan muy bien en las violas. Lo único criticable a esta altura del disco, es que haciendo un resumen del principio del contenido hasta ahora, notamos que metieron mucha más máquina en las canciones, básicamente las distorsiones, a veces llegando a confundir acerca de si quisieron hacer un disco sólido o crudo.
La canción siguiente “Promised Land” no da lugar a que nos detengamos tanto a describirla porque sigue la línea de los primeros cuatro temas, es como haber tomado los pasajes más interesantes del comienzo del disco y resumirlos en una sola canción. Solo agrega de novedoso los gritos de una tercera voz (ya era hora de que el co-vocalista dejara de chillar tanto y se escucharan más guturales).
El próximo tema “Positive Aspects Of Collective Chaos Pt. III”… vamos a obviarlo con el perdón del interesante disco que nos están brindando hasta ahora, el cual nos lleva a preguntarnos por qué enchufan esa molesta masa de ruido, que solo malgasta espacio y pareciera que nos toma el pelo por lo excesivamente trivial de “hacer” temas que apenas duran unos segundos.
Luego le sigue “Didgeridildo”, un buen tema que sigue manteniendo el uso de distorsión extrema, y que en algunos momentos saben calmar para que la batería se luzca con el rebote más distintivo del Goregrind; la voz es muy constante siempre.
La canción número trece (“Obese Obsession”) no brinda nada del otro mundo, así que pasamos al siguiente track: “Pedophilliac Cult”.
Ya de entrada tenemos un problema con el nombre de la canción, considero que está totalmente fuera de lugar utilizar títulos que rozan la ilegalidad y pueden llevar a la confusión en quienes lo escuchamos. Omitiría en un 100% hacer apología de una desviación tan aberrante como la parafilia que menciona el título.
Lamentablemente, ya es común que los nombres de las canciones, las carátulas y las letras, principalmente de estos géneros, se metan con temas muy delicados.
En cuanto a lo musical, tenemos otra gran caída, es una canción totalmente innecesaria, que agradaría más a un fan del Heavy que a los seguidores que buscábamos un disco de brutalidad pura. ¿Qué pasó Cliteater? En este mismo CD se burlan de Bruce Dickinson y terminan haciendo una canción que parece sacada de un disco de Iron Maiden, que paradoja.
Para finalizar, cierra el disco “Sea of Faeces”, que parece una prueba de sonido, con los amplificadores acoplando, y más adelante arranca propiamente el tema, el cual continúa con la regularidad del CD, regularidad que sería casi perfecta si descartáramos las canciones 11 y 14 por los motivos antes citados.
Para ir resumiendo, “Scream Bloody Clit” es un trabajo que no decae comparándolo con las anteriores entregas de Cliteater, solo que nos deja con ganas de haber escuchado más aportes, sabiendo que el disco fue realizado con una distinta formación de integrantes.
Vale la pena escucharlo, sí, aunque esas ganas de recibir más aniquilación quedaron por el camino algunas veces.
Mientras tanto, rescatemos los aspectos positivos de “Scream Bloody Clit”, y ojalá las expectativas queden más satisfechas en un próximo lanzamiento.

Mariana Silva.

 

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